En una planta de procesamiento de pescado, la mano entra al producto y el brazo entra detrás. Recepción, eviscerado, fileteado, empaque: en todas, la exposición no termina en la muñeca. Esta nota trata el problema desde el costo y desde la contaminación cruzada, con la normativa a la vista, y declara los límites del producto. Incluye uno que suele omitirse: el guante descartable es, él mismo, un cuerpo extraño potencial. La normalidad ineficiente El guante corto termina donde empieza la exposición. A partir de ahí, la planta resuelve de una de dos maneras, y las dos cuestan. Se trabaja con la manga mojada. El operario se arremanga o se moja igual. Termina el turno con el puño y el antebrazo empapados en agua helada, mucosidad y fluido. En una cámara a temperatura de proceso, eso no es sólo incomodidad. Se lava o se repone la prenda. El lavado intensivo fatiga el tejido y rara vez lo devuelve al estado original. La reposición aparece en el presupuesto de indumentaria, no en ...
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